Pero más tarde quise marcharme.
- No lo entiendo- dijiste.
Y te negaste a bajar.
- Voy contigo- dijiste.
- Haz lo que quieras- quise decir.
- Voy contigo- dijiste.
- Tengo sueño- articulé por fin.
- Voy contigo- dijiste.
No quise/pude/supe mirarte…
- Voy yo solo- anunciaste.
Y nos hundimos un poco más al convertirme en tu máximo exponente.
- Si, siempre- te dije.


